sábado, 2 de febrero de 2013

FORTALEZA DE AMPANÚ


















Escriben:
Vásquez Serna Mirely Vanessa 
Bardales Frías Cecilia Mery


Al llegar  al caserío de Ampanú unas señoras del lugar salieron a nuestro encuentro interesadas por saber que hacíamos todos los compañeros de las vacaciones útiles. Al contarles nuestro objetivo, amablemente nos propusieron dejar nuestro refrigerio en el local comunal del caserío.

Después siguiendo el paso del profe, nos señaló un cerro blanco ubicado al frente del pueblo, la distancia nos pareció cerca y con entusiasmo caminamos hasta las faldas del cerro blanquecino. Nunca nos imaginamos la elevada pendiente y el camino delgado de nuestra caminata, ya  que al subirlo sentimos temor de caernos al precipicio de más de diez metros de caída  libre. Nuestros compañeros más pequeñitos tenían miedo al caminar, sin embargo todos hicimos cumbre sanos y salvos.

Descubriendo las sociedades primigenias de los valles de Huarmey y Culebras. En está oportunidad todo el grupo descansando en las inmediaciones del imponente Castillo de Ampanú. Ubicado en el caserío de Ampanú, en el valle de Culebras.
Cansadas de tanto sol de la mañana, nos pareció sorprendente descubrir una muralla hecha en piedra, pareciéndonos enigmático. Investigando, arqueólogos polaco-peruano dicen lo siguiente:”El cambio no atañe solo a las tecnologías y a las iconografías. Se modifican también las maneras de concebir la casa y los espacios públicos. No cabe duda que las poblaciones que contribuyeron a esta transformación tuvieron hábitos y conocimientos diferentes de quienes las precedieron. Tampoco respetaron a las deidades de antaño puesto que construyeron sus aldeas en los atrios de los santuarios de Chavín y Kunturhuasi. El repertorio de imágenes que aluden al mundo sobrenatural, y que fue creado por ellos, no guarda relación con la iconografía previa salvo por las fauces del felino y algunos pocos arcaísmos premeditados. En la costa y sierra norte se deja de construir pirámides con atrio y estas son reemplazadas por salas de banquetes con patios rodeados de pórticos y pequeños templos en forma de recintos protegidos por imponentes murallas. Huambacho (Casma) y Pampa Chica por un lado (Lurín), y Chankillo (Casma) y Castillo de Ampanu (Culebras) son buenos ejemplos de los dos tipos de complejos arquitectónicos.”

Su estructura defensiva en la encima del cerro nos sorprendió, según los arqueólogos: “Estas fortalezas, como Chankillo en Casma o Castillo de Ampanú en Culebras cumplían el papel de templos, refugios en caso de conflictos y guerras, y posibles observatorios astronómicos. Los asentamientos de la época son por lo general pequeños y dispersos, con ambientes aglutinados e incluso compuestos de simples cortavientos".




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