
Escriben:
Vásquez pineda Zorayda
Vásquez serna Mirely Vanessa
Bardales Frías Mery
Bardales Frías Mery
Unas compañeras le dijeron al profesor para que les pasee en el caballito de totora. Mientras navegamos en alta mar con mucha emoción de caernos nos íbamos enterando que ésta aparente frágil embarcación en antaño dominaba el mar bravo del Pacífico sin el riesgo de ahogarse.
Al llegar a la playa Tuquillo no esperábamos tener una
experiencia milenaria, uno de nuestros profesores contaba con un
local de turismo donde mostraba las embarcaciones de caballito de totora.
Emocionada todos en subir a la embarcación el profesor nos
dijo que antes íbamos a ver un
cementerio prehispánico ubicado en las inmediaciones de la playa Maracaná y
Antivito. La caminata duró 20 minutos hasta el cementerio que según informes fue
ocupado por una comunidad de pescadores que vivían en Tuquillo.
El profesor se
fue a observar por las inmediaciones del
cementerio; la sorpresa nuestra fue ver que todas las tumbas estaban profanadas por los
llamados huaqueros que
delincuencialmente alteraba un valioso pasado desconocido. El profesor confirmo
dicho evento con fotografías.
Después de la breve explicación y la foto grupal regresamos a
Tuquillo con ganas de treparnos al caballito de totora, según el ofrecimiento
que nos hicieran a las 10 de la mañana cuando recién llegáramos.
La tarde fue especial pues también nos divertimos jugamos con
todos nuestros compañeros como “la soga”, “el huevo en la cuchara”, y por
último la “gallinita ciega” todos estos juegos nos hicieron pasar una tarde
inolvidable
El tiempo pasó rápido y el carro nos esperaba que con la
bocina nos advertía de la tardanza. Apresurados recogimos nuestras cosas,
dejando las ganas de seguir paseándonos en los caballitos de totora.

No hay comentarios:
Publicar un comentario